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    biografía

    maría pacheco es la fundadora de wakami world, un negocio dedicado a vincular comunidades rurales a mercados, como una forma de generar una prosperidad que comienza en comunidades remotas de guatemala, por el momento. en la actualidad, wakami world, y sus organizaciones aliadas – kiej de los bosques y comunidades de la tierra- están incubando a 50 compañias rurales, lo que significa incorporar a 1500 personas, en su mayoría mujeres, a mercados nacionales e internacionales.

    maría también fue co-diseñadora del programa desarrollo económico desde lo rural, programa está diseñado para brindar asistencia técnica y acceso a mercados nacionales e internacionales a 300 empresas rurales (200,000 personas). maría también ha sido consultora de la fundación de las naciones para desarrollar un programa que genere funetes de ingresos en comunidades que viven dentro o cerca de sitios patrimonio de la humanidad, a la vez que protegen los ecosistemas. maría obtuvo una beca fullbright para sacar su maestría en agricultura, en la universidad de cornell, en new york. maría fue co fundadora y la primera mujer presidente de la asociación gremial del empresariado rural de guatemala, es parte de la red de cali (central american leadership initiative) del aspen institute. como parte de su proyecto de cali, maría, junto con otras compañeras, lanzaron la red centroamericana de vital voices , para facilitar la participación de las mujeres en espacios importantes de la región.

    maría ha recibido múltiples premios, siendo el más importante:

    2007, vital voices washington le otorgó el premio mundial de desarrollo económico para empoderar a las mujeres rurales.

    en 2011, maría fue seleccionada como una de los primeras tres mujeres más admiradas en la región de américa central, por la revista business estrategia y negocios

    entrevista

    el sueño de maría pacheco a los 23 años

    me estaba graduando de bióloga y recuerdo que vivía en un país en guerra. un día cerré los ojos y pude visualizar un mundo en el que me fascinaría vivir y del que hoy soy esclava. lo que escribí fue…

    sueño con un mundo

    donde el sonido del viento contra los árboles,

    el canto de los pájaros desde sus nidos,

    el salto de una lagartija de una rama a otra,

    las huellas del tigrillo en el suelo,

    la brisa del manantial en el hogar y la paz entre hermanos sean,

    acontecimientos de un día común…

    en ese momento pensé… qué lindo, verdad? y ahora viendo 24 años para atrás, es lo que ha marcado mi vida. tuve la oportunidad de trabajar en campos de refugiados y me tocaba llevar niños que estaban graves hacia los hospitales. en una oportunidad se nos murió un bebé en el carro. yo dije en ese momento: no quiero ser parte de un país así, que permita que por falta de un suero una mamá tenga que cargar a su hijito sin vida.

    la experiencia que tuve con el campo de refugiados me marcó el punto de partida, qué era lo que a mi me dolía: qué era lo que quería cambiar. el sueño marcó el destino.

    me di cuenta que había una forma muy diferente de ser y era la conexión de los seres humanos con ellos mismos, con otros seres humanos y con la tierra. entonces el sueño se convirtió en destino, que no te amarga sino que te está transformando a ti y a tu entorno, por la energía del amor, que es muy distinta a la energía del enojo.

    ¿con qué desafíos te enfrentaste en comienzo de tu proyecto?

    el primer desafío fue creer en mi misma. creer en que lo que quería hacer, sí lo podía hacer.

    siempre me dicen que estoy “seteada” de una forma diferente… creo que me cuesta ser parte del mundo, del sistema. entonces cuando empecé dije, yo no puedo cambiar el mundo pero puedo hacer mi propio mundo. me fui a una finca con mi esposo, y dije voy a hacer un mundo lindo, con agricultura orgánica, en donde las personas nos conectemos entre nosotras y con la tierra.

    en estas condiciones, un desafío grande fue no tener una base económica, pero a pesar de eso, decir, cómo sobrevivo yo y llevo a otra gente conmigo.

    como bióloga, quería recuperar ecosistemas, huertos orgánicos…las mujeres de las comunidades indígenas me decían: maría, lo que necesitamos son ingresos,

    si tenemos ingresos el resto lo podemos hacer nosotras. cuando me dijeron eso, yo dije, yo soy bióloga, vengo huyendo de la capital, y ahora esta gente me está regresando… el desafío fue que, al escuchar lo que las mujeres querían, pensé que no era lo que yo sabía hacer, pero se convirtió en el que hacer.

    lo que me fascina de los sueños es que te llevan a la gente correcta y a la energía correcta.

    creo que cuando los sueños se vuelven colectivos, agarran más fuerza. y eso de vivir en un mundo ideal, yo ya creo que es posible.

    ¿cuán importante es para una mujer,  soñar? y ¿qué se requiere para alcanzar los sueños?

    para mi ha sido mi vida. si no fuera por la energía del sueño, todo lo que me hubiera pasado en la vida, habría sido excusa para de verdad, perderme.  siempre pensé, no importa que el mundo real no haga mucho sentido, yo tengo este espacio en donde yo puedo trabajar, y es ajeno a todo lo que está pasado allá afuera.

    es no dejarte bajar por la realidad, sino mantener vivo el espacio para tu sueño, a pesar de la realidad. todo esto fue fundamental cuando me divorcié, cuando estaba enferma, pasaron mil cosas, sin embargo el sueño fue mi refugio, y vi que con el tiempo, se volvió el refugio para 300 mujeres de guatemala.

    mi sueño se ha convertido en el todo. es fascinante. me permitió no amargarme, sino que siguiera adelante. me mantuvo viva y con una razón linda para vivir.

    ¿cuál ha sido tu mayor aprendizaje luego de trabajar con más de 1300 mujeres de comunidades indígenas de guatemala?

    mi aprendizaje más importante ha sido entender que cuando las personas se conectan, se transforma todo.

    ver mujeres sin esperanzas, mujeres atormentadas por no poder darle a sus hijos lo mínimo y luego se vuelven parte del sistema de cadena de valor como wakami. ver de repente que los ojos de esas mujeres brillan! ese es el cambio que a mi me fascina ver!!

    cuando las personas nos conectamos entramos al mundo ideal. es la puerta a shambala. esa conexión nos permite sentirnos uno. yo lo siento cada vez que estoy en una comunidad indígena. cuando como seres humanos compartimos un sueño colectivo la fuerza se hace grande y permite que se vuelva realidad.

    ¿cómo vive una mujer de una comunidad indígena guatemalteca? ¿cuáles son sus preocupaciones? ¿cuáles son sus sueños?

    las preocupaciones de la mayor parte de las mujeres guatemaltecas es poder alimentar y educar a sus hijos. estamos viviendo en un país donde más de la mitad de los niños menores de cinco años tienen desnutrición crónica y en las comunidades que nosotros trabajamos llega a un 80%. las mujeres están preocupadas por la comida de sus hijos y su educación.

    he escuchado decir a las mujeres indígenas que sus sueños son tener ingresos para educar a sus hijos y asegurarles buena salud. su casa y la comunidad son los siguientes sueños.

    la mayoría de las mujeres no tuvieron acceso a leer y ni a escribir, sienten como que no pudieran hacer nada por su familia, víctimas de una situación donde generalmente es el esposo que lleva el poco dinero que tiene, viven mucha violencia intrafamiliar y bastante alcohol. en general, viven muy temerosas en hogares donde no tienen control, viendo las necesidades de sus hijos, sin poder hacer nada.

    ¿qué es lo que las mujeres del mundo, de comunidades y no comunidades que has conocido, tienen en común?

    yo creo que tenemos en común la conexión con la vida, tenemos conexión porque podemos dar vida aunque no hayamos tenido niños. creo que miramos el respeto por la vida de una forma bien diferente y eso nos hace no pensar antes en un negocio sino que pensamos en los hijos, pensamos en la familia, pensamos en la comunidad. tu le abres la puerta a una mujer y no viene sola, viene con toda la comunidad atrás. entonces yo creo que esa solidaridad y esa forma de ver la vida porque nosotras la podemos dar, lo que nos hace ver de una forma, diferente mas holística. a veces dicen que somos más complicadas… pero es que tenemos más emociones, sentimos mas y también creo que nos complica estar en situaciones de machismo donde sentimos que estamos compitiendo entre nosotras, cuando tu rompes eso y como mujer experimentas el apoyo de otra mujer, eso se vuelve una cadena.

    “siento que uno de los mayores retos es creer que yo como mujer puedo hacer algo increíble” ¿cuán importante ha sido esta frase para ti durante estos últimos años?

    yo creo que ha sido clave! mi mayor trabajo todo los días es fortalecerme, es tratar de crecer como ser humano, de ser mejor persona, me doy cuenta es que puedo ser mejor persona en la medida que me conecto con otras personas.

    soy alguien que cree que dios te da en tu mismo defecto, tu tesoro. nunca sentí que valía mucho y tenía mucho dolor… cuando miraba a la gente de gogotán, la gente de las comunidades, no era que yo dijera: “las voy a salvar”, yo sabía exactamente lo que estaban sintiendo porque el dolor es universal y conectarte con ese dolor es lo que a mi me hacia decir: “yo no se qué, pero debo hacer algo para quitarles ese dolor…”

    la primera comunidad soñaba con sembrar árboles, yo también (mi mundo es verde),les dije: “vamos a trabajar juntos… no tengo idea como lo vamos hacer, si les parece,  busquemos juntos el camino!”

    a veces uno no puede hacer nada por el sueño de uno, pero si por el de alguien más y alguien más te ayuda en el tuyo.

    puedo decirte también, que tal vez para mi lo que más me ha transformado son mujeres. hace trece años me divorcié, entonces me enojé con dios, le dije no más! yo he sido buena, he sido buena trabajando, trabajando con las comunidades, buena esposa, y mira esta vaina va! comencé a vivir mi “lado oscuro”… en medio de eso y conversando con una prima, me dijo: olvídate, lo peor que te paso fue el primer divorcio… ella pudo reflejar luz en mi que yo no podía ver, en ese momento de plena oscuridad reflejó la luz.

    recibí en una oportunidad la invitación de la organización: vital voices. querían nos reuníamos cientos de mujeres para compartir nuestros sueños. por primera vez dije: siento que no estoy sola. ese regalo de esas mujeres diciendo: ¡tu eres importante!, es el regalo de nutrirnos unas a otras!  es cuando nos damos cuenta que podemos cooperar y que esa forma de ser diferentes de los hombres, es justamente lo que nos enriquece y que si nos conectamos todo cambia.

    decir yo como mujer ¡si, valgo! y no importa, que si he hecho esto o si hecho lo otro. valemos!, y nos cuesta entenderlo.

    una de tus frases… “yo creo que para hacer cambios afuera, de las mujeres, hay que hacer cambios adentro.”

    un cambio que las mujeres debemos hacer dentro es perdonar lo que te ha pasado, perdonarte a ti, perdonarse uno, porque uno a veces se desgasta en eso.

    creo que otro cambio importante ha sido, creer en la fuerza que tenemos como mujeres y como seres humanos. el cambio principal para mí, es como un proceso bien espiritual. saber que somos parte de un todo, que lo más importante es el amor, que aunque veamos muchas diferencias, esa conexión humana que es la luz que compartimos, es la que vale la pena. todo tiene que ver con cambiarse uno, tu cambias y todo cambia.

    hablaste hace un tiempo, dijiste “conexión con la tierra es algo importante, conexión con la gente, en estos espacios se crean puertas hacia dentro de nosotros” ¿cuáles son las puertas que se han abierto de ti misma al conectarte con miles de mujeres?

    se me ha abierto la puerta al mundo ideal, se me ha abierto la puerta al amor y la esperanza. no tengo duda que “shambal” existe y la he experimentado. cada vez que nos vamos de una comunidad, nos tomamos de las manos y hacemos un círculo de luz. en él damos gracias y cada quien trae el futuro para el presente…nos conectamos.

    así como siento el dolor de gente, siento la tierra. lo que hacemos con las cadenas de valor, como wakami, transforma sus vidas y también sus comunidades. montamos casas pilotos con ecofiltros, con estufas mejoradas, con recolección de aguas lluvias, cosas que son económicas y que les mejoran la salud. también estamos montando trenes de reciclaje con las comunidades y agricultura orgánica.

    el desafío ahora es como todos nos convertimos en agentes de cambios, y parte de eso es la tierra. yo siento la tierra, siento la energía del agua, la energía del fuego, la energía de la vida, la energía de una semilla cuando la siembras y cuando yo creo que nos conectamos con esas dos cosas, es cuando volvemos a la raíz… es ahí  cuando recuerdas tu esencia.

    mi sueño es que la gente sea feliz y la tierra también, llevar un desarrollo, llevar ingresos, que la gente estudie y sea sustentable.

    ¿cómo nos movemos del dolor a la acción?

    yo creo que muchas de nosotras vemos situaciones en el mundo que no nos gustan,  decimos porque hay tanta injusticia? por qué pasa esto? y a veces nos quedamos en ese estado de pesar.

    creo que tiene que ver con tu pasión… yo sueño con un mundo feliz y con la tierra feliz, entonces en el momento que veo a una mamá enterrando a su hijo, que veo un bosque que fue desforestado… eso! es lo que a mi me toca… lo que me ha movido es tener experiencias donde me conectado con ese dolor. si te conectas, es difícil no hacer nada. claro que hay tantas cosas que están pasando en el mundo que tu no puedes cambiar, pero creo que tenemos que escoger en cuales queremos hacer la diferencia. pues yo dije quiero hacer la diferencia.

    ¿cuáles son las tres preguntas que una mujer debería hacerse a si misma durante su vida?

    ¿cuál es mi sueño?

    ¿qué me hace feliz?

    ¿cómo me conecto?

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