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  • las palabras y su asombroso poder



     

    es increíble el efecto que producen las cosas que decimos. en numerosas ocasiones no nos damos cuenta de lo que estamos diciendo y mucho menos de sus consecuencias.

    muchas veces lastimamos, ofendemos o enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar. una vez alguien dijo: “dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción”, es decir escuchemos más y hablemos menos.

    nuestras palabras tienen “poder para construir” y “poder para destruir”. el mejor ejemplo lo podemos apreciar en una amistad o una relación, que comienza conversando y por cualquier palabra o frase dicha fuera de lugar, puede terminar. por medio de una conversación constructiva, podemos animar a alguien que está decaído, aportar la solución a un conflicto o elevar la autoestima de un amigo. por el contrario, con una conversación destructiva, podemos hacer añicos la reputación de una persona, destruir la autoestima de alguien o urdir el engaño más vil. poder para construir y poder para destruir.

    tratemos de construir al hablar y no de destruir. una recomendación práctica, es que confirmemos si la otra persona está entendiendo exactamente lo que queremos decir. muchas veces preguntamos: “¿entendiste?” y la otra persona responde: “sí”, pero eso no es suficiente. preguntémosle concretamente qué entendió y verifiquemos si es o no lo que queríamos decir. de esa manera se ahorran muchos malos entendidos. la comunicación eficaz no es nada fácil, por lo general hablamos muy rápido y no nos tomamos el tiempo para aclarar muchas cosas.

    cuidemos asimismo el tono con el que hablamos; no es necesario gritar para hacernos entender. un tono cordial suaviza cualquier conversación crispada.

    los gritos no comunican: ensordecen el corazón, cierran el pensamiento, destruyen el respeto, te vuelven violento. rompen el maravilloso silencio… hablar en tono suave, calmado, respetando los pensamientos de los demás, oyendo sus razones, teniendo una charla sin romper el respeto mutuo… es señal de madurez y tolerancia, aceptando que no todos pensamos de igual forma. hay personas que hablan gritando, pero si aprendieran a hablar bajito, podrían escucharse entre ellos mismos… los gritos sólo entorpecen la paz.

    las palabras encierran un poder que desconocemos, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc., que posteriormente se convierten en comportamientos, en nuestra manera de actuar y de interactuar con los demás. si hablamos cosas positivas, es mayor la probabilidad de que sucedan cosas buenas; si hablamos cosas negativas, pues eso será lo que sucederá.

    de nosotros depende si usamos las palabras para bien o para mal, tanto para nosotros mismos como para los demás.

    maría jesús núñez ejerce actualmente en el ámbito privado y colabora con distintas ongs. es miembro de la asociación de terapia familiar y mediación de galicia; del grupo de psicólogos gpe; y de la sociedad española de patología dual. conferenciante en distintos grupos de jóvenes y adultos y autora de diversos artículos en páginas y foros de psicología.  http://enterapiapsicologia.es



    entrevista por karenmontalva

    Código Mujer

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