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    “érase una vez un reino que era invisible a los ojos de los moradores del mismo. sus ojos no podían ver la realidad de ese reino pues estaban presos de unos monstruos que un día vinieron de mundos lejanos y envenenaron el aire del reino con sus pócimas de apestoso resultado. hasta ese instante nadie había guardado rencor a nadie, no sabían de la envidia o de la falta de cortesía para con sus semejantes.

    si te negabas a ser un seguidor de este pensamiento único, eras llevado a las mazmorras del olvido y de la ignominia. te dejaban a la intemperie de la exclusión social, y te vapuleaban el alma con helado desprecio.

    sólo triunfaban los truhanes, las meretrices, los mentirosos, los hipócritas, los mediocres, los sumisos, los acobardados, los prepotentes, los arribistas. para sobrevivir había que apuntarse al club del redil.

    ¿redil?

    sí, club del redil. los monstruos habían adoptado la forma de ovejas de afable balada y dócil palabra. les hicieron creer que en sus prados la hierba era mejor -no existía otra de tan excelente calidad y resultado-, y sólo comería aquel que adoptase los mandamientos del club del redil. por consiguiente, poco a poco, casi todos se fueron apuntando al club pues querían comida y cobijo. sólo unos pocos osaron permanecer por su cuenta, y se fueron al bosque lejos de la manada que en cuanto les veía venir les lanzaba gritos de amenaza y palabras de insultante verbo.

    los del bosque, los proscritos, poco a poco se acostumbraron a su soledad y a su libertad. alejados del club del redil, diseñaron sus propias leyes, normas y libertades. tenían menos a nivel material, pero eran felices.

    mientras tanto, dentro del club del redil, los monstruos seguían alimentando la estulticia de sus miembros cautivos.

    ©pídemelaluna (planeta)

    si en vez de criticarnos nos flagelamos, despotricamos contra nosotros u otros, no usamos al crítico sano sino que hemos despertado al ‘monstruo toquematis'. éste:

    • de iracunda actitud y engreído caminar.
    • sabelotodo.
    • perdona vidas.
    • cree que la mejor forma de enfrentarse a un enemigo es eliminándole. no soporta la genialidad ni la singularidad, quizá tuvo una infancia en la que nadie le ayudó a descubrir sus talentos.
    • aprendió que el mundo es de los que más mandan, y para mandar nada como negarle a los demás su singularidad.
    • su actitud es crítica destructiva, desprecia cualquier idea que no sea suya y se burla para añadir más carga corrosiva a su acción.
    • amargado y  celoso ha decidido emprender una cruzada en contra de todos los libremente singulares del mundo.
    • no soporta a los humanos de carácter fuerte y personalidad estructurada.
    • no tolera la singularidad que campa a sus anchas, se permite tanto el lujo de ser exhibida como la espontaneidad de ser compartida.
    • su discurso es negativo, totalitarista y vengativo.
    • se adjudica ideas, logros y planes de otros sin el menor pudor. y además, alega que ‘esos otros, sin él, no serían nada o no hubiesen llegado a nada.’
    • su especialidad es atacar el alma, espíritu, singularidad o genialidad del ser humano.

    razón de existencia:

    como el tristemente famoso torquemada de la Inquisición española, pretende llevar a la hoguera a quien osa mostrar su singularidad desafiando, con ello, la mediocridad imperante en el reino. razón por la cual se dedica a perseguir a todo aquel que sobresalga, discrepe, lleve la contraria, tenga opiniones diferentes, o sea, a todo aquel y aquella que sean ‘im'políticamente incorrectos’: con ‘im’ de imaginación, o ‘im’ de imposible ser como todos.

    no soporta que nadie muestre atisbo alguno de singularidad o genialidad, ya que el ‘status quo’ quedaría amenazado de muerte. sin embargo, para su desgracia, a los librepensantes les da por pensar por su cuenta, hacerse preguntas, querer cambiar el orden de la cosas, experimentar… -no en vano se trata de un comportamiento característico de los singulares-. por lo que, consecuentemente, suelen ver los defectos, apercibirse de las mentiras, averiguar los embrollos y dejar con el culo al aire a todo aquel que pretende hacerse pasar por lo que no es, o sea, que le tienen tomada la medida al torquematis.

    los singulares, con su mera existencia, ponen de manifiesto que todos somos únicos.

    conclusión: la ‘mediocridad’ es artificial y sólo se sustenta mediante la negación de quiénes somos y la ocultación deliberada de nuestra alma -y todo ello por seguir conservando el carné del club del redil-.

    ejemplos de frases torquematianas:

    - no eres nada original

    - eso nunca se ha hecho así

    - eres demasiado reivindicativa/o

    - puede que se trate de algo ‘kármico’ y por eso no triunfas, estás sola, tienes esa enfermedad, etc…

    - ¿quién va a creer en ti?

    - tú, con tal de llamar la atención…

    - qué te crees tú que tienes ideas brillantes

    - ni que fueses la única/o inteligente

    - te crees tú que vas a cambiar el mundo

    - las hadas son cosa de gente lerda y poco ilustrada

    - dios te castigará

    - ya te gustaría ser un genio…pero eres como todos/as…

    ¿te has reconocido en éstas frases y/o conductas? o, por el contrario, ¿te ha venido alguien a la memoria? podemos ser ‘torquematianos’ con nosotros mismos y/o con los demás. y, viceversa.

    fuente: basado en el libro pídeme la luna (planeta 2007)

    ©rosettaforner

    más que coach, hadamadrina. 

    escritora excepcional y singular. 

    creadora de la vida en rosetta (escuela de emociones) y de anticoaching&ánimacoaching ®

    www.lavidaenrosetta.blogspot.com.es

    www.anticoaching-and-animacoaching.com



    entrevista por karenmontalva

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