la libertad en bicicleta



desde que era una niña luché por lo que consideré mis derechos, mi espíritu de lucha me acompaña desde los primeros años de mi vida. hoy más bien me río por todas esas tonterías y rabietas del pasado y me pregunto si realmente existió alguna vez un motivo verdaderamente justo por el cual una chiquilla de 7 años luchara.

no era una niña desobediente, sabía cumplir con las reglas y los reclamos de lugar, pero también supe pronunciar en todo momento mi desacuerdo con las cosas que consideraba injustas, aunque al final tuviese que cumplir con el deber.

desde que tengo uso de razón, tuve ansias de libertad. libertad, que hermosa palabra! salir de esas paredes que eran como una cárcel para mí y vivir mi vida de la manera que quisiera, diseñaba en la mente mis acciones, las frases que utilizaría siendo autónoma. lo que sucedía en mi interior era una ebullición espontánea, esa fuerza que rompía las barreras brotaba constantemente por dentro y no la sabía controlar. mi padre lo sabía y sentía miedo. no quiero dar a entender con esto que mi infancia fuera infeliz, de ninguna manera, mis recuerdos son gratos, llenos de risas y descubrimientos asombrosos, salvo una que otra guerrilla interna, característica de las metodologías de moldeamiento de carácter de la época.

una vez me escapé en mi bicicleta. emprendí una misión secreta, sin ningún tipo de premeditación mientras daba vueltas frente a mi hogar. obviamente no sería la huida definitiva, pero si una prueba de lo que pudiera pasar. recuerdo la brisa acariciando mi cara, mis cabellos horizontales describían el recorrido, mis piernas pedaleando a toda velocidad. miraba hacia atrás de vez en cuando para ver si alguien lo notaría. cuando doblé la esquina mi padre empezó a silbarme, método de reconocimiento auditivo especial para cada miembro de la familia, no estaba permitido salir de nuestra calle. pedaleé con más fuerza aún, en mi cara se sembró una expresión de orgullo y en mi pecho estalló el volcán. le di la vuelta a la manzana y antes de volver me detuve, pensé un poco en las consecuencias.

sabía que me esperarían con un reproche, tal vez un castigo. pero no importaba, porque había conseguido ser libre por unos segundos. regresé acompañada de una sonrisa que me ocupaba la cara completa y el corazón a todo galope. me castigaron por una semana sin montar… “sólo eso”, pensé, sólo eso por los primeros minutos de libertad que acaricié con todo mi cuerpo.

en aquellos tiempos la libertad era un concepto que cabía en una mano, significaba más bien salir de la casa y del mandato de mis padres. hoy son más cosas las que se involucran al pensar en la libertad, la cual más que una palabra es un universo. pienso en la libertad que he logrado obtener como ser independiente, la que vivo como ente social, que vivimos como país. todas las decisiones tomadas a lo largo de mi vida se suman como cadena, a todos esos planes ejecutados través de la historia en busca de ella y se suman un millón de cosas, nuestros próceres con sus sueños, los ideales que nos dejaron grabados en el pecho de todo el que ama su tierra y los presentes recibidos por la donación de su sangre: libertad de pensamiento, de acción y de palabra y sin embargo a veces parecieran que tambalea…

libertad, que fácil fuera hoy volver a subir en mi bicicleta y encontrarte plena.




historia escrita por denisse

publicado en historias, yo | tags: .