luz



caminaba a oscuras, caminaba en puntillas para no despertar viejos fantasmas, caminaba con los ojos abiertos pero no veía el sendero; tropecé, retrocedí, tuve miedo de pararme, caminar y chocar de inmediato con otra pared.

leventé mis manos y palpé a mi alrededor, me sorprendí al notar que no estaba sola, intentaban levantarme, consolarme y yo intentaba reconocerles, pero les temía, entonces un halo de protección vino como una ráfaga, fue fuga, cálido, familiar, me dio la valentía necesaria para ponerme en pie.

cerré y volví a abrir mis ojos, vi un destello, repetí el ejercicio y cada vez que abría nuevamente mis ojos el destello se transformaba en una luz poderosa a mi alrededor, continué haciéndolo hasta que aquel sendero antes en tinieblas se abriera paso a una luz dorada, de punta a punta, de rincón en rincón, aquellos extraños a mi alrededor brillaban, sonreían y yo por primera vez en mucho tiempo, sentí deseos de hacerlo también.

catalina duarte duarte

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historia escrita por C.S.Stone

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