nado al canal de catalina



dice el zorro, personaje de uno de mis libros favoritos el principito de antoine de saint exupéry, que sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos.

apenas seis meses después de haber nadado el canal de la mancha, empecé a entrenar para intentar el cruce al canal de catalina. este era un reto importante porque de lograrlo sería la primera mujer mexicana en nadarlo y por tanto la primera mexicana en completar la triple corona de natación de aguas abiertas.

el canal de catalina se encuentra entre la isla santa catalina y la costa de california a la altura de palos verdes, long beach, california. en su parte más estrecha, mide 34 kilómetros y la temperatura del agua oscila entre los 13 y 15 grados centígrados durante la primavera y llega hasta 21 grados centígrados durante el verano. el nado comienza en catalina y termina en california. se inicia a la media noche o un poco antes, esto debido a que los vientos fuertes que comienzan en el canal a media mañana pueden y ocasionar el desvío del nadador y con ello la posibilidad de que no termine el nado. mis entrenamientos fueron muy similares a los que hice para el canal de la mancha, con nados en las estacas, morelos y en la laguna de alchichica, puebla.

empezó a crecer en mi interior cierta inseguridad que no me dejaba del todo en paz. trataba de ahuyentarla de mi cabeza pero se iba un par de días y regresaba, no sabía bien qué estaba produciendo esto, solo sentía que crecía conforme se acercaba la fecha del nado. los días pasaban muy rápido y la vida diaria con hijos, trabajo y casa me mantenían ocupada todo el tiempo y al entrenar me sentía muy bien en el agua. estaba segura de mi preparación física sin embargo, había algo que me tenía preocupada, me impedía dormir bien, y pensar en el nado me tensaba a tal punto de mejor no pensar en ello aún y cuando el viaje estaba muy cerca.

una noche, después de un entrenamiento muy cansado y con mil actividades durante el día, me quedé dormida temprano y a las pocas horas desperté gritando, ¡estaba muy asustada! al instante recordé lo que había pasado en mis sueños, estaba nadando en un mar rojo, que sabía a sangre y había pedazos de carne a mi alrededor y una aleta rodeándome mientras nadaba. ¡entendí mi angustia: tenía miedo a los tiburones!

lo que nunca me pasó en nados anteriores y que yo pensé que no me pasaría con ningún nado, me pasó con catalina tuve mucho miedo. algunas personas me preguntaron directamente si no le tenía miedo a los tiburones y otras mejor guardaban silencio. el tema tiburones salía a la luz con más frecuencia conforme pasaban los días. una semana antes de viajar a catalina, al estar entrenando en sport city un nadador me dijo: “oye, mariel, ¿qué no sabes que el canal de catalina es famoso por ser zona de tiburón blanco?” llevaba varios días teniendo pesadillas que hacían que me despertara a media noche y luego ya no me podía dormir. en mi casa, quedó cancelado el discovery channel con su programa ‘la semana de los tiburones’. ¡ni siquiera quería ver los carteles de la película nemo con la caricatura de un tiburón sonriendo enseñando su perfecta dentadura filosa y sus ojos acechantes!

esa noche, mi angustia estalló y lloré de miedo, de preocupación, de duda, de no saber qué hacer, de no saber si estaba poniendo mi vida en un riesgo innecesario, ¡estaba tan confundida! la noche duró muchas horas y conforme se acercaba el amanecer me tranquilizaba un poco al pensar en las personas que ya han nadado el canal de catalina y no les había pasado nada. no sabía si cancelar el nado o no…. pasaron tantas cosas por mi cabeza pero al final el sueño me venció y dormí un par de horas. con la luz del día, ví las cosas diferentes y tomé la decisión al respecto.

no lo hice, no cancelé el viaje. a los pocos días llegué a long beach junto con mi equipo de apoyo: nora, gela y la doctora ariadna del villar y con un miedo que, aunque trataba de controlar, pesaba sobre mis hombros aún cuando ni siquiera había empezado a nadar. ese día durante la tarde no entrené, simplemente caminamos rumbo a la playa donde entrenaría al día siguiente y los días previos a la fecha del cruce. todo el camino trataba de sacar de mi cabeza la imagen de las aletas rodeándome mientras nadaba. recordé las palabras de un amigo que me dijo: “es como cuando vas corriendo o en bici y estás pensando que te va a perseguir un perro, de algún modo tu miedo lo llama y eventualmente llega el perro y te persigue”. este ejemplo me daba risa pero ¡es cierto! también pensaba en las personas que les da miedo el avión, la posibilidad de que suceda un accidente es muy baja y sin embargo, les da tanto miedo que se la pasan fatal durante un vuelo mientras que otros duermen y la pasan bien. un amigo uruguayo que surfea mucho me dijo: “mariel, cuando estoy en el agua y pienso en un tiburón, aparece y tengo que dejar de surfear y salirme del agua, cuando no pienso en ellos nunca se aparecen”.

todos estos pensamientos ayudaban y parecía muy fácil, pero no lograban quitarme el temor del todo. como era de esperarse no pude dormir, me desperté a las 3 de la madrugada, pensando en laura lópez bonilla una amiga española que estaba nadando el canal de catalina en ese momento y que lo hacía con la misma embarcación guía que me llevaría a mi dos días después. pensaba en cómo estaría nadando, si seguía o si se había salido del agua por alguna razón… me asomaba por la ventana del hotel y veía iluminado el puerto mercante más grande del oeste de estados unidos en pleno movimiento y más allá, el mar oscuro.

en cuanto amaneció quería llamar a la embarcación para que me informara el capitán cómo iba laura, y durante el desayuno lo comenté con nora y le dije que si todo iba bien me gustaría ir a recibir a laura al punto de llegada. así lo hicimos, desayunamos rápido y nos fuimos directo a la dirección que nos dio john pittman el capitán. al parecer laura llegaría a la playa de terranea, en palos verdes. al ir manejando en la carretera costera vimos la embarcación a lo lejos. ¡laura estaba acercándose a la costa! terranea no es propiamente una playa. es más bien una pendiente que termina en una pequeña caleta de piedras y olas que revientan sobre las mismas y hay un camino de tierra para las personas que quieren bajar a la orilla del mar. la caminata nos tomó casi una hora y cada momento veíamos a laura más cerca. al llegar al camino de tierra que lleva hasta la orilla del mar, yo iba corriendo y al mismo tiempo quitándome la ropa para estar lista en cuanto llegara a la orilla para brincar al agua y apoyarla en el último momento. gela, nora y yo nos echamos al agua emocionadas y esperamos a que laura se acercara para animarla y echarle porras para terminar. cuando vi salir a laura del agua se me llenaron los ojos de lágrimas y en ese momento supe que yo sería la siguiente.

a las ocho de la noche del viernes 24 de agosto, nos embarcamos en el bote outridder y comenzó la aventura. mi primer reto era no marearme durante la travesía long beach-catalina que nos llevaría unas tres horas o un poco más. tenía que mantenerme sin mareo para poder comenzar el nado sintiéndome bien. llegamos al punto de inicio poco antes de las 11:30 y entre nora y gela me ayudaron a prepararme, vaselina en los tirantes del traje de baño, pasta de lasar en las axilas, bloqueador solar para cuando amaneciera y demás preparativos propios de un nado como este.

¡la noche estaba oscurisima, no se veía nada! estábamos a unos trescientos metros de la playa y ni siquiera se veía el reflejo de las olas en el agua; todo a nuestro alrededor era negro, pero me sentía bien y estaba a un par de minutos de echarme al agua. eurante el trayecto tuvimos una junta de seguridad con john pittman y la tripulación de la embarcación y comentó algo que me dejó muy tranquila: “nosotros vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que tu nado sea un cruce exitoso; sin embargo, tu seguridad en el agua es nuestra prioridad”. ¡estas palabras me gustaron mucho! cuando estaba lista para echarme el clavado, la juez que calificaría el nado, anne cleveland me dijo: “¡brinca al agua y disfrútalo! nada hacia la playa, sal del agua y no le hagas caso a las focas curiosas que se te acerquen, no queremos que pierdas tiempo jugueteando con las focas bebés que son curiosas y seguro se te van a acercar… en cuanto estés lista levanta los brazos, sonará la sirena y en ese momento inicia el nado. mantente durante la noche y una vez que amanezca las cosas serán más fáciles. en este mar hay mucha vida, disfrútalo!” no era fácil escuchar estas palabras. lo último que pasaba por mi cabeza era juguetear con focas bebés. antes de brincar al agua y como tratando de alargar los pocos minutos que me quedaban fuera de ella, agradecí a mi equipo, a javier gutiérrez un amigo nadador que se integró de ultimo momento, a anne y theo su asistente, a mis dos kayakeros dim y don y a la tripulación. llegó el momento. con un nudo en la garganta y una cara que reflejaba miedo, me eché un clavado al mar más oscuro y negro que había visto jamás.

nadé rápido hacía el punto que iluminaban desde la embarcación. había muchas algas así que mantuve la cabeza afuera del agua y salí del mar corriendo para iniciar lo más pronto posible. no veía mas que negro a mi alrededor, no sabía si eran rocas o focas dormidas pero levanté los brazos, di gracias a dios al tiempo que le pedía su protección y al instante escuché la sirena de la embarcación. como amuleto, al igual que como lo hice en el canal de la mancha, tomé una piedrita, la puse en mi traje de baño y empecé a nadar!

durante las casi siete horas que nadé de noche, no veía nada más que el universo marino brillando ante mis ojos cada vez que metía mi cabeza al agua, esas pequeñas estrellas que brillan bajo el agua y forman constelaciones al igual que las que se forman en el cielo. pareciera que conforme más oscuro estaba afuera del agua, con el movimiento que hacían mis brazos al nadar, más brillaba el plancton para mí. era como una lluvia de diminutas estrellas fugaces que pasaban frente a mis ojos y brillaban unos instantes para recordarme el cariño de esas personas, como mi papá, que hoy ya son estrellas en el universo. fuera de las constelaciones que formaba el plancton, no veía nada más, sólo sentía los peces que me rozaban, las aguamalas que atinaban a picarme y las medusas de diferentes formas y tamaños que me tocaban, pero teniendo las estrellas a mi alrededor me sentí única y especial en el universo nocturno del mar. ¡no necesitaba ver nada, iba nadando con el corazón!

cuando amaneció mis ojos fueron testigos de la vida del canal de catalina y del color azul del agua. nunca había visto un tono de azul como ese, tan hermoso que llenó mi corazón de paz y me animaba a seguir dando brazadas para llegar a la costa. durante las horas que nadé de día tuve compañía en el agua. primero gela que con su entusiasmo me ayudó a mantener el ritmo de nado aún y cuando ya estaba cansada, poco después vinieron cientos de delfines a visitarme y a recordarme que en esta ocasión, mi nado equivalía a 100 sonrisas de niños con lph. al final, javier que me acompañó los últimos metros de nado hasta llegar a las rocas de terránea. me tomó 11 horas con 27 minutos nadar el canal de catalina y ¡en ningún momento tuve miedo!

terminé el nado saliendo del agua por unas rocas resbaladizas. las olas hacían lo suyo impidiéndome que saliera pero con una sonrisa en la cara al saberme la primera mexicana en completar este nado y con ello la persona número 61 del mundo en conseguir la triple corona de natación de aguas abiertas.

¡conseguí la triple corona de natación nadando con el corazón. imaginando que mi triunfo es el triunfo de otros, mi sonrisa es la de otros niños. nadé el canal de catalina sintiendo el cariño y amor de mi familia y amigos y la grandeza del océano y del universo. todavía hoy, cierro los ojos y lo sigo disfrutando!

MarielHawley

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historia escrita por MarielHawley

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