volver a ser yo.



después de un matrimonio, tres hijos y un divorcio, y de haber dejado voluntariamente la profesión, luego de 23 años de ejercerla, es sin lugar a dudas, un vuelco en la vida.

despertar cada mañana acompañada de uno misma, de igual forma como te acostaste la noche anterior, es un acto de coraje, pues sin apoyo de cercanos; ya que partí a vivir a kilómetros de todos, no es fácil.

sonreír y mantener la armonía interna, parece ser día a día un trabajo de titanes, sobre todo cuando, el medio en el que nos movemos, cuestiona y critica las decisiones y forma de existir.

cuando se ha cumplido 51 años, supuestamente debieras continuar en el camino y condiciones asumidas a los 20 o 25, pero cuando tienes la mitad de un siglo, y quieres comenzar como si esos años sólo fueran instancias de aprendizaje, entonces, vine el enjuiciamiento de los contemporáneos, de los hijos, de los otros… ¡ya no estas en edad de andar “hippiando” por la vida!.

la pregunta interna es inevitable: ¿hay un límite de tiempo para retomar lo pendiente, ir tras un sueño, vivir intensamente?

no tengo nada y lo tengo todo, pues, para el bien común y el mío propio, elegí el camino, para volver a ser yo.

maria soledad

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historia escrita por maria soledad

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