puertas



abro las puertas, delicadamente, de par en par.
llevo 12 tazas de café sin azúcar y voy por más.

no tengo fuego, no podré seguir inhalando el áspero humo que dejó tu esencia.
no podré vibrar en compañía de ese sorbo amargo que dejó tu mirada.

como bien dije, abro las puertas y ya no tengo nicotina, en efecto, se me agita el corazón, me hace temblar la conciencia, me hace desaguar azarosamente tu nombre.

¿ya mencioné que abrí las puertas?

saqué la llave del bolsillo izquierdo, llave espesa como el viento que va llenando la habitación oscura, con una fría pero cálida sensación de libertad.

me encuentro tu aliento benevolente, ese que grita despacio la melancolía de los ritmos, ese que observa de manera lenta los movimientos en que el agua cae tras ponerse el sol, ese que forma meticulosamente aquel suave silbido de armonías inconclusas que dejamos al azar, desalientos que abandonamos a la intemperie desprovistos de toda lógica.

yo recuerdo aquel contacto fingido tantas veces por tu rostro contra mi espalda envolviendo un dulce y suave caminar.

¿realmente abrí las puertas?

sí, las abrí, las dejé ir junto con las ventanas, después de el fuego de esa pasión escondida, antes de la frágil canción que ahora deja tu voz, y que vuelve a sonar.




historia escrita por caro parada

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