Amor



Lo vi y me pareció guapo.
Rubio/colorín, con una camisa perfectamente planchada y un pantalón a tono.
Educado, caballero, excelente dicción y un gusto exquisito.

El dia de la cita con el que hoy puedo llamar sin dudar “el hombre de mi vida” no estuvo exenta de “percances”.
Yo con un dolor de cabeza que me mataba lentamente, él con una paciencia infinita.
Me acompañó a comprar un analgésico, recorrimos muchos lugares buscando farmacias de turno.
Terminamos en una farmacia pequeña al lado de un consultorio.
Tomé la pastilla y nos quedamos ahí, estacionados fuera de esas murallas azules esperando que se esfumara el dolor.
Conversamos de todos los temas posibles, el dolor se fue, la noche también.

Nos dieron las 5 am, ya era hora de partir. Me fue a dejar a mi casa,tal como un caballero como él haría. Nos despedimos con un beso en la mejilla.

Nos vimos el lunes siguiente, el viernes, y nos seguimos viendo hasta hoy. Tenemos sueños, planes y proyectos juntos.
El amor a primera vista existe y el hombre de la vida también. El mío se llama Alex.



historia escrita por Feña Ibáñez

publicado en amor, amor pareja.