y ver más allá



sin embargo esperaba, había sucedido tantas veces, la historia era absolutamente conocida, pero confiaba que algo tocara su corazón, que esa sensible fibra que en ocasiones anteriores le había hecho regresar, volviera a tocar su ser y le trajera de vuelta.más al observar, la respuesta era obvia, un desierto se franqueaba entre los dos, insondable y árido como uno cualquiera.

maldita esperanza- se repitió sin vacilar- el cansancio le empezaba a embargar, el tedio de la espera, la incertidumbre,  la ilusión rota mil veces y vuelta a resucitar para terminar en el mismo basurero donde habían ido a caer los sueños ya rotos. deseó que el tiempo pasara, que fuese la medicina necesaria para curar su dolor. trató de abrir los ojos y  ver más allá, donde la desesperanza no hace nido, pero hoy no era el día del optimismo y volvió rápidamente al desconsuelo de costumbre. por fin, decidió no pensar.

las ocupaciones del diario vivir van dando sosiego a su alma, entre tareas domésticas y laborales el peso de la angustia se deja de percibir, no hay que darle oportunidad a la desocupación, es la peor compañera en los momentos de crisis.

lo miró, cerró los ojos y percibió su presencia, nuevamente estaba ahí, como siempre había estado, por un instante tuvo la impresión que nada había sucedido, intentó no sentir, dar la vuelta y dormir en un sueño placentero y reparador, pero deseó con toda vehemencia sentirlo, estiró su mano, con temor y ansia, tocó su cabeza, hubiese querido ahogarse en un abrazo suyo, mas replegó su impulso y solo dijo buenas noches. ya para pensar, habría tiempo.

“esto me agota, quiero escapar, dejar de existir sólo un momento, descansar, descansar de todo, desconectarme de la realidad, por un instante que no dependa de mí, dejar de estar a prueba, mandar todo a buena parte, existir por mí y para mí, deseo que mi alma se eleve, vuele libre, goce de la brisa del viento y la calidez del sol, que no haya mañana, que nada me detenga, que no haya corazón, que este deje de sentir, que sea solo yo, solo yo, solo yo”.

“quién te crees para jugar así. sí, lo reconozco, hay mucho de mí que debiera cambiar, como hay mucho de muchos que debiera cambiar, como hay mucho de ti que debiera…, pero en fin, qué más da, ahora tú necesitas aire y te excusas en mis tareas mal hechas para escapar. qué fácil, escapar, pensar, tener tu espacio, librarte de una casa que por momentos es un campo de batalla, pero que es nuestra”.

los días pasan, el tiempo se convierte en un buen aliado, permite respirar profundo, llenar todos los espacios, sentir paz, sacar la venda y ahora sí ver más allá de los propios egoísmos, disfrutar de las nimiedades, valorar lo importante, dejar ir el sufrimiento, enfocarse en un sentido real.

“eres libre, siéntete en paz, me he prometido no retenerte, dejarte ir, por mí, por ti. no lo mereces, la aprensión, la angustia de una mano que te retiene y que tiembla con tu huida. te amo y eso no puedo negarlo, sin embargo, no merezco esto. te libero de todo aquello que a la fuerza te hice prometer, haz lo que debas hacer con tu vida, ve con quien quieras ir.”

“mi ventana también daba a una calle llena de risas, de vida, de un mundo por descubrir, bombal, hoy he derribado el gomero.”




historia escrita por eliana

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