carta de despedida a un amor



es tanto y a la vez tan poco lo que puedo decir. no tengo ideas claras, mi mente está en blanco, todo se mezcla con este sentimiento de pérdida. con el sentimiento de no pertenencia. pena, rabia, culpa e impotencia se entrelazan formando una masa homogénea en la cuál es difícil determinar lo predominante.

me duele todo por dentro y también un poco por fuera.

me parece un sueño todo lo que pasó contigo desde el primer día y me parece una pesadilla lo que ha pasado desde ayer. quiero arrancar, tengo ganas de irme a la punta del cerro y quedarme ahí hasta poder encontrar un sentido, pescar mi computador y escribir todo lo que siento ahora. escribiré la tercera parte y final de nuestra historia de “amor”, será lo último que escriba. al menos acerca del amor y la frustración, me iré por otro camino a partir de ahora, escribiré cualquier cosa menos de aquél romántico tema.

creí que está vez sería para siempre, que tú eras el “elegido” por llamarlo de algún modo, creo que ambos nos equivocamos al hacer planes juntos, creo que no medimos las consecuencias de ello, el costalazo que nos daríamos. fue fuerte la caída, como siempre digo: voy en caída libre aferrándome del aire.

alguien un día me dijo que tenía que ser humilde y si cometía errores debía asumir las consecuencias y callar, agachar el moño cómo se dice. pues eso intento hacer, si escribo ahora es a modo de despedida, porque aunque me digas por whatsapp que no tienes mala onda, amigos no podremos ser jamás. fuiste claro en tu decisión, dijiste que no quieres nada más y lo respeto, me afecta y duele pero entiendo que tienes razones para ello y que quizá, sí, maté todo anoche, se te acabó el cariño y ya. estar con alguien con quien no tienes sentimientos no es gracia así que agradezco tu honestidad.

¿sabes? no creí que me afectara tanto el tema, si no terminábamos ahora sería en cualquier minuto, lo dijiste y en todo aquello tienes razón, me hacen eco tus palabras aunque no quiera. cada frase, cada silencio está grabado a fuego en mi mente. se repiten una y otra vez.

quizá debería decir todo lo que siento, ser consecuente, pero no lo haré. me siento desnuda en cierto modo, con el alma al aire. con una pena atroz y no sé, ni siquiera sé cómo explicarlo.

después de tantas caídas una cree tontamente que a la próxima dolerá menos, que el alma se acostumbra, si bien no se me ha caído una sola lágrima no significa que tenga el corazón integro, está aplastado, en silencio, cómo un niño cuando es castigado.



historia escrita por valali

publicado en amor, amor pareja, codigomujer.