felipe (dichato)



Dos meses después estoy parada en el lugar exacto en que me mandaste la primera foto, cumpliendo la promesa que me hiciste:  ser mi reportero del crimen.

Al saber que te ibas a dichato te encargué fotos, solo me mandaste una, aquella que mostraba los restos de una casa azul. y que hoy me doy el lujo de recorrer por dentro y por fuera.

Busqué con la mirada aquel columpio en donde te sentaste aquella vez, la segunda vez que hablamos por teléfono.

Creo que di con él, está justo atrás de la casa azul cruzando una calle.  Necesito evocar tu recuerdo, sentirte por un minuto a mi lado. Es rara la sensación, aunque predomina la tristeza; rabia y desilusión se mezclan dando paso a una lágrima. Todo me parece mentira, ¿dónde está la persona que me envió la foto? hoy ya no existe.

Quería venir solo para sentirte cerca, para estar de pie en el mismo lugar que tú estuviste… pensé que ahí podría encontrar respuestas, sentirme como tú, imaginar que pasó por tu mente al tomar aquella decisión. Lo necesitaba para poder calmar mi alma.

No obtuve respuestas, ni pude sentir lo que tu sentiste pero me voy tranquila, pese a que un par de lágrimas cayeron al escribir esto, serán las últimas. ya no hay más.

Mi alma encontró la serenidad que buscaba, entendió y aceptó que siempre te llevaré en mis pensamientos y en mi corazón.



historia escrita por valali

publicado en amor, amor pareja, codigomujer, historias, juntos somos completos.