homenaje personal a gabriel garcía márquez



ya en tiempos de macondo las mujeres con posibles ejercían una auto censura y con un orgullo mal entendido rechazaban a sus pretendientes. un romanticismo mal aplicado.
ellas jugaban al sí pero no, confiadas en lo irrevocable del amor de ellos.
en macondo el tiempo no tenía dimensión, por tanto nada duraba poco ni mucho, sólo quedaba en suspenso.
hay que entender que en aquellas épocas y en aquellos mundos, las cuestiones del amor eran para ellas un camino sin regreso. aún hay mundos y mujeres tan complicadas.
mujeres incapaces de irse de su casa, otras desconfiando siempre de hombres enamorados, muchas con miedo razonable.
mundos enrevesados, otros abusadores de mujeres, muchos complicadísimos.
el mundo “maconense” se fue civilizando para no cambiar nada.
lo que vemos menos es mujeres arquetípicas de aquellas épocas. aunque siguen existiendo.
en muchos casos ellas se dejan querer con aquella curiosidad de adolescente y no les importa muchas veces sucumbir a designios matrimoniales impuestos por sus ancestros. otras persiguen sus deseos.
la química hormonal engaña los sentidos, sin ser con mala intención.
jadranka, mi prima eslovena que es balkánica y volcánica, se casó dos veces. era hija de eslovenos migrados a tierras americanas.
la primera vez con su novio, que en ese momento vivía, en otro país.
ella en este caso supo valorar el enamoramiento mutuo para atraer a la felicidad.
allá se fue feliz. y lo fueron hasta que quedó viuda.
unidos por su intelecto asumieron un matrimonio tranquilo.
la profesión del marido,mfotógrafo, le fascinó y la compartió.
jadranka tan vital, se convirtió en la asistente artística perfecta.
anduvo a la búsqueda de lo más interesante para hacer muy buenas producciones fotográficas. hasta viajó por aquel país andino a la búsqueda y compra de máscaras hechas para carnavales y bailes tradicionales. fue con autobuses inimaginables repletos de indígenas comerciantes y de otras cuestiones, durmió en alguna pensión y comió hasta cuy. volvía cargada de maravillas.
pasaban horas entre libros de arte, libros, música, revistas y periódicos sin aburrirse.
a cambio de nada no fue madre y el cruel destino se ocupó de su infortunio. la hizo madre cuando se quedó sola.
fue feliz de nuevo y vio crecer a su vástago, mientras incansable trabajaba agotadoramente, al cuidado de su fiel ama de llaves y de casa.
los años pasaron entre fotos, era la mejor artista que pudo dejar su marido. pasaron también con el hijo amado, cumpleaños y la compañía de grandes amigos.
un buen día se volvió a casar.
esta vez jadranka eligió y sorprendió a todos.
el culturista bien dotado de artes y mimos amatorios la conquistó. en aquel mundo machista no estaba nada mal un protector.
lo que fascinó a jadranka fue una vida diferente y tan nueva. fuera intelecto serio, venga vibraciones ancestrales.
ella se bastaba para cuidar de sí y del hijo pero necesitaba un hombre visceral, educado y enamorado.
fue como un vendaval de emociones que entró a su casa, y con ellas el mundo volcánico y andino mezclado de selvas.
dicen que elegimos las parejas en función de nosotros, poco hay de amor al uso romántico. jadranka lo hizo cada vez que eligió.
se fueron amontonando más años y con su familia de tres crearon un teatro viviente.
el marido un acompañante a ratos y no para todo, con ramalazos de personalidad ambivalente; como muchos matrimonios viscerales que viven realmente de emociones.
un hijo adorado consciente de poder ejercer otro tipo de ambivalencia, muy difícil de aceptar. ama a su madre con cierto desapego, producto de aquella educación con cierta dosis de soledad, que le permite aprovechar la condición de proveedora económica, mientras se deshace en halagos que ella agradece tan feliz.
ella se arrogó ese papel de proveedora incansable aunque la agote y también de esposa diferente pero no indiferente; dependiente de aquellos personajes familiares.
cada tanto interpretan una obra teatral muy emocional hasta quedar exhaustos.
un día el hijo se trae novia que desbarata la armonía hogareña, excesiva y obsesiva. les impone costumbres inaceptables y los obliga a transigir hasta el hartazgo. jadranka se enoja a su manera y
perdona lo “imperdonable”, a la novia y por supuesto a su hijo que tiene asumido su rol y el de su madre. entonces el marido quiere ejercer de padre exigente y las cosas se enrarecer y se violentan a base de castigos paternales para niños pequeños. teatro, puro teatro.
se quedan en stand by hasta reponer fuerzas y vuelven a guionizar sus vidas.
jadranka vive inmersa con cortos momentos de lucidez pero se deja llevar; ya está perfectamente imbuída de su personaje.
además, por ahora, no los piensa dejar. marido no molesta más que lo justo y el hijo es su obra maestra.
macondo es a jadranka como ella es a ese mundo excesivo.

20/8/2015
sant cugat del vallés, barcelona



historia escrita por ladyblue

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