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    por deborah legorreta

    ahora sí, en cuanto empiece el año dejo de fumar y me pongo a dieta”, dice gaby a rocío y a sara frente a un expreso doble y a una rebanada de pie de queso. rocío responde: “¡uy, qué coincidencia!, ¡yo también me prometí dejar de fumar apenas pase el año nuevo!”. sara es la pesada del grupo. siempre les recuerda que en otros eneros se prometieron lo mismo y ahí siguen, fumando y comiendo una cantidad absurda de calorías, después de un sinfín de horas sentadas frente a la computadora.

    esta escena no es rara. cada enero nos prometemos “ahora sí voy a cambiar, a crecer, a alcanzar mis metas”, para después dedicarnos el resto del año a justificar porqué no logramos avanzar hacia nuestros objetivos laborales, saludables y de bien- estar en general.

    y es interesante ver cómo en el mundo occidental hemos atribuido al supuesto inicio del año esa capacidad mágica para transformarnos en la persona que soñamos llegar a ser. digo “supuesto inicio del año” porque los calendarios son una invención humana, pues no han sido ni son los mismos siempre ni en todas partes. enero es igual a septiembre u octubre en el calendario judío y para algunos grupos en china, áfrica u oceanía el tiempo se rige por ciclos agrícolas o de pastoreo. pero apuesto a que también entre los habitantes de otras culturas habrá ese ritual de auto-confesión de fallas, malos hábitos y vicios, seguido de la promesa interior o tribal de que –ahora sí– serán mejores a partir del próximo ciclo. ¿cuántos cumplirán sus promesas? imagino que tan pocos como en occidente.

    para evitarte la frustración post buenos propósitos no cumplidos, quiero ofrecerte algunas ideas para que este año lo termines viviendo mejor y, sobre todo, para que en enero te evites elaborar esa lista larga de buenas intenciones que no se concretan jamás.

    de lo bueno, poco

    esta idea popular es aplicable a los avances que logras en las metas que te planteas en la vida. lo más eficaz es proponerte un objetivo anual por área de vida –profesional, económico, familiar, de salud, etcétera–, pero que sea muy deseable. por ejemplo, ahorrar 10% de tu sueldo mensual para dar el enganche de tu casa, o bien, para hacer un viaje maravilloso. no te plantees más de cinco objetivos por año para evitar frustrarte.

    de chile, de dulce o de manteca

    no seas golosa; piensa en alcanzar sólo lo que más deseas, sin querer todo junto y al mismo tiempo porque puedes indigestarte. elige tener tu primer bebé o comprar casa o aceptar esa nueva gerencia que demanda muchas más ho- ras en la oficina. busca que tus objetivos sean complementarios y no contradictorios. por ejemplo, puedes aceptar esa nueva gerencia y posponer tu embarazo seis meses hasta que ya estés en control del puesto, o viceversa: tener a tu bebé y esperar seis meses para aceptar un nuevo reto laboral. establece tus prioridades y “cómete” el logro que más te apetezca. después ya podrás con los demás.

    lo que pidas, se te puede cumplir 

    evalúa muy bien lo que pretendes alcanzar – por ejemplo, una buena oportunidad laboral que te absorberá por completo o una buena relación de pareja que te exigirá dedicarle me- nos tiempo al trabajo– porque si lo obtienes, tendrás que aceptar las consecuencias. intenta visualizarte con la meta alcanzada para saber si de verdad te sigue interesando.

    quien no arriesga, no gana

    es imposible tener una bola de cristal para asegurar que cuentas con todo lo necesario para lograr tus metas, o bien, que las mismas son las mejores para ti. bienvenida al mundo de las incertidumbres. primero toma las decisiones con la mejor información que tengas, incluyendo tu intuición, y después comienza a caminar hacia lo que deseas.  si a la mitad del camino te encuentras con un cúmulo de obstáculos insalvables o descubres que eso que deseabas no se ve tan bien de cerca, al menos habrás recorrido un camino que seguramente te dejará enseñanzas valiosas. la sabiduría se demuestra también re- conociendo que te equivocaste, así es que no te preocupes, cambia de meta y sigue avanzan- do fortalecida por lo aprendido.

    no dejes para enero, lo que puedas hacer hoy

    por último, si de verdad quieres ser una campeona en el cumplimiento de metas, COMIENZA YA a realizar aquello que necesites para alcanzarlas. en consulta pido a mis pacientes que se olviden del “a partir del lunes” o del “después de las vacaciones” para llevar a cabo los cambios en hábitos de pensamiento, sentimiento y conducta.  esas fechas mágicas –el lunes, después de, o a partir de enero– siempre son trampas para posponer la acción decidida, que terminan transformadas en pretextos, primero, y en frustraciones después.

    ¿de verdad quieres avanzar hasta lograr tus metas? demuéstratelo actuando hoy, aunque tires ese pie de queso tan rico a la basura. recuerda que el tiempo es subjetivo y que tú eres la dueña de cada minuto y cada hora, sin importar el nombre del día o del mes que le hayan puesto otros.

    deborah legorreta es doctora en psicoterapia y autora de los libros las tres “es” de la mujer exitosa: eficacia, ética y equilibrio de vida para el nuevo siglo y la segunda adolescencia: los cambios a partir de los cuarenta.



    entrevista por karenmontalva

    Código Mujer

    © CódigoMujer – 2016