la cazadora del deseo



electricidad por cada parte de su cuerpo, una energía que se movía lentamente por sus venas, caliente, liquida, adaptándose a cada célula, inundándola de una fuerza nueva y misteriosa, un placer inexplicable que le erizaba su piel. una respiración entrecortada, en medio de su mirada pérdida en lo lejos, conectada consigo misma cuando estaba con uno de ellos, sólo ella era la protagonista, fascinada por su calor corporal, por su satisfacción de cazar nuevamente, saboreaba cada parte de ese cuerpo viril, tenía hambre de él, su naturaleza salvaje la dominaba y no tenía control alguno.

había pasado mucho tiempo sin cazar, reprimiendo su animalidad, que había olvidado lo que era volver a sentir el contacto con otro cuerpo, el sudor masculino, el olor a testosterona en su piel, en una sola fusión. para ella, cada hombre dejaba una marca registrada en su piel, en ese cuerpo carnoso y femenino.

todos iniciaban un largo camino mediante manos y labios, descubriendo cavernas y montes, subiendo y bajando constantemente por la ruta del placer, sin embargo, sólo algunos llegaron a conocerla profundamente y llegar a ese lugar secreto que la hacía perder la cabeza e irse de esta realidad.

en ese lugar secreto había una semilla que contenía un fuego interno, que estaba esperando a ser liberado y que cada día se agrandaba más y más mediante sueños, visiones y encuentros reales con un otro. sólo unos pocos lo encontraron y lo atesoraron en sus manos y en su lengua tratándolo con suavidad y con amor. cuando ella llegaba a la gloria, los miraba con la cara perturbada de placer, con los ojos vidriosos de tanto deseo, y les decía: gracias por permitirme conocer la libertad.

sólo en esos segundos, ella ascendía los cielos de manera rápida e intensa, permitiéndole conectarse con lo sagrado, con lo divino, rodeada de una renovada energía que alimentaba a su alma, para descender lentamente a la realidad, saciada, exhausta pero finalmente alimentada, ¿cuánto tiempo le duraría el alimento?, sólo ella lo sabe, y cuando sienta de nuevo hambre, sabe que cuenta con una serie de recursos para pillar a su próxima presa.

bernyofi

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