mi ex no está de moda



recuerdo rompiendo en llanto mientras manejaba y cómo marqué el número de mi mejor amiga.

me habían dejado, “pateado”, y lo peor humillado, el muy infeliz había sacado agalla y había nombrado la palabra “terminar”. era ex-pecial, ex- tupendo, ex- perto, ex-itoso, todo en él ahora tenía un eco incorporado. y de paso, yo fui la ex- túpida y ex- tinta. ¡maravillosa escena!

-¿aló?, me dijo mi amiga. -…(despacito) aaaaló… apenas se me entendía a mi.
hace un mes y medio ella había estado al otro lado del teléfono y yo azuzándola como si estuviera a una cabeza de ganar la yegua que estaba montando. su yegua triunfó, era la mejor domadora, por eso recurrí a ella.

pero como mi ex no era santo de su devoción lo empapeló a garabatos que en vez de sacarme de un estado catártico me hizo casi hablar en lengua.

un ex no pierde importancia, un ex siempre tendrá título de ex, un ex siempre toma protagonismo en una reunión de chicas, un ex deja una estela que cada vez que sientes ese perfume das vuelta o para lanzarte como una ave de rapiña (si es que no te has dado por vencida) o te quedas como esa histórica estatua de sal.

seguir enamorada de tu ex es lejos lo más patético, pero (pucha que) ocurre. y ahí están ellos para recordarnos la cadena alimenticia, los ex malos se comen a los ex buenos, el ex celoso al ex regalón, el ex egoísta al ex comprensivo, el ex cavernícola al ex hogareño.

tenemos una bufanda de ex y cuando queremos deshacer la madeja cada uno nos mira con su carita para recordarnos que la lana no se tejió sola, pero que ya es hora de cambiar la lana por polar.

natalia navarrete guajardo

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historia escrita por natalia navarrete guajardo

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