Qué m…. tienen los hombres en la cabeza



Conversando con mi pololo el otro día, surgió el tema de los pasteles con que anduvimos antes de empezar nuestra relación (quien diga que no ha ocupado horas de ocio para pelar junto al pololo actual a los batracios que ha tenido la desgracia de conocer miente). No pude evitar recordar a un hueón que me mostró el salvapantallas de su celu como si fuera la media gracias, y apareció frente a mis ojos un par de pechugas al aire.

Lo curioso es que no es primera vez que me pasa; he perdido la cuenta de las veces en que he salido con idiotas que se ponen a mostrarme fotos de mujeres desnudas o incluso videos porno cagados de la risa, incluso en la primera salida. Yo antes pensaba que era una estrategia que tienen ellos para sondear el terreno y captar cualquier vibra lésbica que podamos llegar a emanar y de esta forma coordinar un posible trío (no entiendo porqué, pero ver tortilleo siempre ha sido algo que ronda en sus cabezas.. en las de abajo por supuesto, siendo que al menos para mi jamás ha sido un fetiche ver luchas de espadas o a dos tipos rozando sus barbas, pero en fin). Sin embargo, mi opinión fue cambiando cuando observé que incluso hombres que no tienen ningún interés en conquistarte emiten ese tipo de comentarios como si fuera una choreza; me refiero a estar en una junta con mi pareja muerta de aburrida escuchando tonteras que emanan de la boca de un grupo de treintañeros borrachos compitiendo por quien se metió con la mina más rica estando en el colegio, o tener que poner cara de poker mientras uno de estos engendros me comenta con orgullo que “va a venir la Nacha, una amiga que tiene las medias gomas, imposible no quedarse mirando”. O sea, ven que llegué a la junta con mi pololo y que por ende soy definitivamente hétero, entonces ¿por qué extraña circunstancia habría de interesarme que va a llegar pronto una hueona que parece diosa del porno, si las pechugas ajenas para mi claramente no son tema? Se me ha pasado por la mente llevar a mi pololo a una junta con amigas y pedirle a una de ellas que en algún momento va a llegar Pedrito que tiene el medio paquete y que es imposible no darse vuelta a mirárselo, sería interesante ver qué cara pone él y qué atina a responder a eso.

Y sigue la lista; ya he perdido la cuenta de las veces en que he tenido que ver a hueones tratando de prender peos en asados, o agarrándose el trasero o incluso el miembro unos a otros mientras se suspiran unos a otros “ayy cotito”, y tirando tallas de organizar orgías entre hombres. De verdad, si hubiese sabido que la invitación era a una fiesta gay y que el asunto iba a tomar ese rumbo, mejor quedarme en casa siendo que al tener vagina lógicamente no iba a encajar en esa clase de planes.

Honestamente, no es que yo no tenga sentido del humor o que solo me ría de chistes calificados con cinco estrellitas para arriba, simplemente no veo el interés que pueda tener para una mujer (sobre todo si estás en proceso de conquista), o para cualquier ser humano con más de cuatro neuronas en condición de hacer sinápsis, contar chistes de copete, comentar escenas de películas porno, y hablar de caca y punes como si se tratara de una manga de pernos de película gringa de clase B. Tras haber observado repetidamente esta clase de situaciones en los variados intentos que he hecho por socializar entre los adultos jóvenes en Chile del siglo XXI, es que he llegado a preguntarme qué mierda tiene los hombres en la cabeza hoy en día, si es que se cayeron de sus cunas al nacer y por eso suele pasar que presenten tanto retardo en su desarrollo, o es que simplemente comportarse como un idiota es lamentablemente lo que está de moda. Por supuesto que las mujeres también deberíamos hacer algo de autocrítica y asumir que estamos llenas de curiosidades, pero esto da para un capítulo aparte.



historia escrita por _veintisiempre_

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