realidad



prometí que iría, te lo dije una y otra vez. te escuché, entendí, aconsejé y me enamoré. tomé el bus las 9 de la mañana, llegué a las 4 de la tarde, te vi, nos abrazamos como si fuéramos grandes amigos.
tomaste mi mochila, caminamos, nos sentamos en la banca de una plaza, encendí un cigarro. llegamos a tu casa, conocí a tu mamá y a tu abuelita. almorzamos, salimos. fuimos a la playa, caminamos por la arena, me detuve y admiré el mar, preguntaste porque estaba tan callada, respondí que el mar me da paz, una paz que nada más me puede dar.

llegamos a unas rocas, subimos para poder pasar al otro lado, no había nadie. nos sentamos en una roca pequeña muy cerca del mar, el agua a punto de tocarnos, me saqué las zapatillas y me puse a recoger conchita mientras conversábamos, le había prometido a mis hijas que llevaría muchas.

había tanto que decir, treinta y treinta y un años respectivamente, tres décadas para relatar. me senté a tu lado, en algún minuto, sin forzar nada llegó el primer beso de muchos. te sacaste las zapatillas y nos introdujimos en el mar, el agua estaba fría y corría viento. nos abrazamos mientras los débiles rayos de sol y la brisa marina quemaban nuestra piel. ese día empezó la historia que quisiera jamás se terminara, ese día conocí al hombre detrás de la pantalla, ese día terminé por convencerme que la realidad supera a la ficción.

@_animalita_

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historia escrita por Feña Ibáñez

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