recuerdo borroso



había llegado el gran día, por fin conocería al hombre que se ha instalado en su cabeza sin intenciones de salir de ahí en un buen tiempo, se llamaba andrés. él venía viajando, ella trabajó todo el día con la mente puesta en él, en esa noche, la curiosidad la tenía desconcentrada. la llamaría a las 10 de la noche para coordinar, ella haría tiempo con un amigo, en realidad es un conocido, con quien no tiene muchos temas en común y la relación de amistad sigue única y exclusivamente porque trabajan a 3 casa de distancia y almuerzan a veces juntos en la semana, se llama luis. a las 19:15 se subió al jeep de él, lo acompañó hasta su departamento en metro alcántara para que se diera una ducha y cambiara de ropa, salieron en dirección a un café en la rotonda atenas, que de café solo tenía el nombre ya que en las tres horas que estuvo ahí no vio a nadie tomando café.

a las 22:00 habló con andrés quien dijo que aún le quedaba un rato para salir, ella le pidió que se apurara, ya no resistía un minuto más con aquel hombre que solo hablaba de su ex esposa y mostraba fotos de los innumerables viajes que ha realizado, que cuenta de una forma casi humorística, haciendo alarde de sus dotes de boxeador, las veces que se ha agarrado a los puños con desconocidos, era un verdadero castigo de dios como dirían las monjas del colegio en que estudio.

por fin andrés llamó o envió un mensaje no lo recuerda bien, diciendo que iba saliendo, ella le dijo a luis que se juntaría con un amigo y que la dejará en colón con manquehue. a las 23:00 hrs aproximadamente apareció andrés, verlo fue mejor de lo que esperaba, por algún motivo desconocido se sentía en casa, segura, en paz. él le provoca esa paz a la distancia y en persona, fueron al glorioso bar the clinic, él tomó 3 piscolas y ella dos daiquirís, una frambuesa y otro frutilla, sumados a los 2 que tomó con el luis, llevaba 4 en total, le apasiona ese trago con aspecto de jugo de tomates.

conversaron, ella hablo más, él se dedicó a escuchar pacientemente y esbozar una sonrisa cada cierto tiempo, hubo minutos de silencio, algo natural en una conversación y más aún entre personas que se vienen conociendo recién, no fueron silencios incómodos como él dijo, es más, ella aprovechó esos instantes para ordenar sus ideas y sacar conclusiones.

en varias oportunidades él dio la impresión de estar incómodo, de no haber sido como esperaba, aunque recalca que no se hace expectativas de nada, es difícil dilucidar que pasaba por su mente ya que no lo conoce y quizá siempre es así, quizá siempre tiene esa mirada perdida en el horizonte.

fueron a su departamento, escucharon música, fumaron, ella sintió que ya lo conocía, lo sintió desde el primer día y hoy era más fuerte que nunca, creía que esto era un reencuentro, al tocarlo sus manos reconocieron cada centímetro de su piel, no sabe porqué, desconoce que sintió el, también sus impresiones, que le pareció…

ella se llevó una muy buena impresión; es un hombre dulce, atento, caballero, guapo, simpático, dueño de una ternura impresionante, aunque no se fía, él es de profesión actor, sabrá como fingir cada cosa, como actuar un buen papel. cómo parecer algo que no es, representando el personaje que más le acomode según la circunstancia.

no volvieron a verse, sólo queda el recuerdo de esa noche, recuerdo que está a punto de esfumarse por completo.

@_animalita_

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historia escrita por Feña Ibáñez

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