te esperé … pero estoy dispuesto a seguir esperándote



no puedo creer como han pasado de rápido los años, nos conocemos desde ya unos 8 y de ellos hemos estado saliendo juntos por 5; pero han sido lo más maravilloso y hermosos que he pasado en toda mi vida.

sabía que dios te ponía o daba regalos, pero conocerte fue una bendición y milagro en mi vida que jamás esperé recibir; ya estaba más que decidido, iba a pasar el resto de mi vida a tu lado. la persona que no le importó que la trataran de tirar abajo, insultaban o decían que no podría lograr nada…. mi querida, mi amada sara. tu con tu carácter, venciste todas y cada una de las barreras que se te cruzaron, incluso ahora que se venía todo tan complejo. me encuentro sentado en una banca, con una sorpresa especial para ti; en una mano guardo un bello y simple ramo de rozas, mientras que en la otra un anillo de compromiso que dé a conocer que serás mi mujer ante los ojos de Dios y del hombre.

llegué a eso de 30 minutos antes de la hora acordada, para poder ensayar y ver como es que daba el paso más importante de mi vida… los nervios empezaron a apoderarse de mi conforme pasaban los minutos; cuando ya estaba casi en la hora el pánico fue lo que afloró. decidí mejor sentarme y esperar; pasaron 5 minutos, podía entender un poco el que te tardaras; 10….15….nada de nada, empecé a preocuparme; tomé el teléfono y puse la opción de mensajes “amor… ¿dónde estás? me estoy preocupando… si quieres te voy a buscar, por que no es normal que tardes tanto… te amo”. recuerdo que mandé unos 3 o 4 mensajes más, hasta que de pronto me llamaron a mi celular y contesté:

– ¿aló, esteban?- la voz de una mujer.
– sí, habla él ¿con quién hablo?- contesté, despertando en mi un sentimiento de inquietud y miedo.
– hablas con carolina, su hermana. mira….- se quebró por un momento- podrías venir a nuestra casa, ahora.
– ¿está bien sara? ¿pasa algo?- mi mente no procesaba.
– por favor, sólo ven…

sentí como si sus palabras se volvieran hielo y me lastimaban, pero decidí ir hasta su casa… de alguna amarga manera el tiempo, eso creo yo, se puso en mi contra e iba lento; sentía como si los pasos que daban no me permitían avanzar más de un cm. cuando llegue, golpee la puerta y vi a la familia de ella llorando y sobretodo a sus padres.

– o esteban… cuanto lo siento- dijo carolina dándome un abrazo fuerte- de veras que nadie lo sabía, perdón.
– de … ¿de qué me estás hablando?. no entiendo ni una sola palabra.
– sa…sara…
– deja que yo le diga- dijo una voz muy débil y dulce cerca de donde estábamos- yo le contaré todo, gracias por haberlo llamado, hermanita.

– amor…¿cómo estás? ¿qué pasa? no entiendo nada, yo….
– shh- puso un dedo suavemente sobre mis labios- descuida mi vida, lo que pasa es que no me he sentido bien y por eso no fui; antes de salir me desmayé y no desperté si no hasta hace 10 minutos. no quise asustarte. veo que trajiste unas rosas…

– sí, son para ti mi preciosa, pero al lado de ellas tú eres más hermosa. quería que hoy fuera un día muy especial para los dos, si tus padres me lo permiten quiero hacerte una pregunta ¿te casarías conmigo?… me concedes ese honor.
– estaría más que feliz y orgullosa de ser tu esposa y estar a tu lado, mi amor- de sus ojos brotaron un par de lágrimas, las cuales eran claro de felicidad.
– me has hecho el hombre más feliz y orgulloso del mundo, me disculpo con uds. – dije mirando a la familia- por no hacerlo con mayor detalle ni antelación.
– no hay problema- respondieron todos.
– cielo será mejor que sara descanse un poco- dijo su madre- si gustas puedes quedarte con ella, para que la cuides- limpió unas nuevas lágrimas de su cara.
– muchísimas gracias por todo, pero antes- me arrodillé y le puse su anillo de compromiso mientras ella me daba una sonrisa- bueno ahora sí, ud. señorita debe descansar. yo estaré para ti, hoy y siempre, te amo…
– como yo a ti..

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sin haberme dado cuenta me quedé dormido y cuando desperté ya era de día, al abrir los ojos bien me percaté de que ella estaba con sus brazos cruzados luciendo su sortija y con una amplia sonrisa, junto a a unas pocas lágrimas secas que bajaban por sus mejillas.
– buenos días amor, ya es hora de despertar- me recliné para poder besarla y descubrir con sorpresa que sus labios estaban fríos; entre en pánico y que el resto de su cuerpo también lo estaba- señor y señora cortés, ¡ayúdenme! ¡algo le pasa a sara!

cuando bajaron vieron a mi amada como estaba y sólo se limitaron a llorar, no hacían nada y yo no veía sentido a todo eso, nada parecía lógico.

– no se queden así, ¡ayúdenme! mi amor, por favor!!!! abre tus ojitos- la besaba una y otra vez, pero nada- anda, abre tus ojitos.
– mi niño, lo siento mucho…. es….. es tarde.
– ¿qué? ¿de qué me hablan? ella se va a recuperar.
– toma, espero sepas que cuentas con nuestro apoyo- dijo su padre tendiéndome una carta.
– pero ¿qué…?
tomé con cierto nerviosismo esa carta y me senté a su lado de nuevo, para saber su contenido…
mi querido y adorado esteban;
se que en estos momentos no entenderás nada de lo que está pasando y es por eso que prefería escribir unas pocas, aunque significativas líneas; desde que te conozco me encantó esa manera de ver las cosas y el gran apoyo entre los dos. marcando en mi vida el paso a dar, con cada nuevo paso que daba y quería entregar con cada latido… lamento no haberte dicho nada de esto, hace ya unos meses atrás se me detectó una enfermedad que no tiene cura, ni siquiera mi familia tenía conocimiento de ello. nadie tiene la culpa, solo yo y mi silencio; por eso dí cada aliento y segundo de mi vida a ti, el amarte y decirte cuanto eres para mi y lo serás por el resto del tiempo; no es necesario que lo probemos a los demás ante Dios y el hombre, ya sea por que nos casamos o por que vivimos juntos toda una eternidad… de veras no quería mentirte ni menos silenciar esto, pero hay una cosa que no calle y te la diré una vez más.

¡¡te amo con todo mi corazón y con locura!!! espero me perdones, pero si bien no me encuentre ante ti ahora quiero que sepas que de alguna manera siempre me consideré tu esposa y pareja a la vez, una amiga y confidente.
por siempre tuya y sólo tuya sara.

que difícil me sería la vida sin ella ahora, pero es que de una u otra manera siempre estuviste y estarás conmigo; te amo mi niña, mi princesa … mi todo. ahora que te veo, aún estando frío tu cuerpo tu corazón y alma latirán siempre dentro de mi y no habrá nadie que me quite eso. ¡gracias! por enseñarme que se puede amar tanto y con más fuerza, que debemos saber decir te amo o te quiero todo el tiempo, pero no por que sea repetitivo, es porque nunca sabes cuando perderás a ese ser especial y arrepentirte de no haberle hecho saber cuanto era para ti.porque yo esperaré el momento que vuelva a encontrarme contigo, sea cuando sea, pero que tienes mi corazón sólo para ti.
por siempre tuyo
esteban.

Marisol Alday Zavala

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historia escrita por Freya Sclahorwood

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